Al final de una prórroga insoportable, las jugadoras francesas de balonmano se hicieron con la medalla de bronce. Se tomaron la revancha el domingo 14 de diciembre ante los holandeses que les habían derrotado seis días antes (23-26) en el partido de la fase de grupos del Mundial. Victoria (33 a 31) obtenida al final de un partido intenso y combativo, durante el cual las defensas tuvieron prioridad sobre los ataques durante mucho tiempo.
Al igual que el primer cara a cara entre ambos equipos, éste también se desarrolló en el Ahoy Arena de Rotterdam, en medio de un ruido ensordecedor. La “Oranje” pudo contar con su público, que acudió masivamente a apoyarlos. Un ambiente reforzado aún más por el escenario del día: las dos selecciones se enfrentaron en una lucha impresionante durante setenta minutos. Muchos balones perdidos por ambos lados, muestra de la dureza del partido.
Cuando un duelo está tan igualado, suele ser uno de los porteros el que marca la diferencia. En este caso, eso es exactamente lo que sucedió: con algunas paradas decisivas al final del partido, Hatadou Sako se impuso a su homólogo holandés, Yara ten Holte. En la prórroga, los azzurri se escaparon gracias a la previsión de Léna Grandveau y al poder de Sarah Bouktit y Pauletta Foppa, que fueron decisivas.
Te queda el 80,18% de este artículo por leer. El resto está reservado para suscriptores.
