El Ministerio de Trabajo y los sindicatos CC OO y UGT acordaron el 15 de diciembre ampliar el permiso de defunción a diez días, muy por encima de los dos ampliables a cuatro días actualmente en vigor. CEOE y Cepyme no participaron en la reunión en la que se firmó el pacto, con el que el propio ministerio dio por concluidas las negociaciones una semana antes debido a la distancia entre las posturas de cada una. Precisamente este rechazo por parte de las asociaciones empresariales al pacto entre el Ministerio y los representantes de los trabajadores es el que entronca con otro rechazo, el del PP. Fuentes del principal partido del Congreso indican que no apoyarán esta iniciativa, ya que no cuenta con el apoyo de todo el diálogo social. El Partido Laborista baraja la idea de presentar el proyecto como un decreto ley, de modo que entre en vigor una vez aprobado por el Consejo de Ministros y caduque si no es validado posteriormente por la mayoría del Congreso.
Desde que Alberto Núñez Feijóo está al frente del PP, el partido ha declarado que su posición en materia laboral y de seguridad social es predecible: puede apoyar proyectos en los que participen tanto patronal como sindicatos, pero no aquellos en los que el Gobierno sólo esté de acuerdo con uno de los partidos del diálogo social. Esta premisa se encuentra en el único gran acuerdo alcanzado hasta ahora en esta legislatura, la última parte de la reforma de las pensiones. La Seguridad Social acordó con patronal y sindicatos varios cambios que, una vez llegaron al Parlamento, contaron con el visto bueno del PP. El acuerdo fue firmado y presentado en La Moncloa el 18 de septiembre de 2024, y el grupo popular apoyó la iniciativa en el Congreso en enero de este año.
Algunas partes de ese acuerdo han sido difíciles de asimilar para los sindicatos y han suscitado críticas de varios partidos de izquierda (dado el fortalecimiento que implica para las mutuales a la hora de lidiar con las bajas por enfermedad traumática o el énfasis que pone en los incentivos para retrasar la jubilación), pero eso no ha impedido que Sumar acepte el acuerdo de todos modos. Fuentes del partido reconocieron la dificultad de su postura sobre esta cuestión, pero prefirieron cerrar filas.
Desde abril de 2022, cuando Núñez Feijóo tomó el mando del PP, no ha habido otros acuerdos importantes entre Gobierno, patronal y sindicatos. El resto de acuerdos se limitaron a los centrales: desde la reforma de pensiones de 2023 (que apuntaba a fortalecer los ingresos del sistema) hasta la reducción de jornada. Los primeros prosperaron en el Parlamento antes de las elecciones verano 2023pero el segundo fracasó ante la mayoría de derechas que PP, Vox y Junts tienen en el Congreso desde aquellas elecciones.
Poco antes de que Núñez Feijóo tomara las riendas del PP, en febrero de 2022, tuvo lugar en el Congreso la votación de la reforma laboral, el principal cambio en materia laboral desde que Pedro Sánchez liderara el Gobierno y Yolanda Díaz la cartera de Trabajo. Este profundo cambio del Estatuto de los Trabajadores contó con el apoyo de la patronal y los sindicatos, pero el PP rechazó la iniciativa. En aquel momento el partido todavía estaba dirigido por Pablo Casado y fue el voto equivocado de uno de sus diputados, Alberto Casero, lo que evitó que el proyecto fracasara en el Congreso.
Ahora, fuentes del PP afirman que no apoyarán la ampliación a diez días del permiso en caso de fallecimiento, dejando la iniciativa en manos de la mayoría de investidura. Los partidos de derecha de ese grupo son PNV y Junts: el grupo vasco precisa que han recibido el texto, enviado por el Ministerio de Trabajo, pero que todavía lo están analizando y prefieren no hacer valoraciones; El catalán no responde a la pregunta de este diario sobre el tema, pero ha hecho oficial la ruptura de relaciones con el Gobierno consultando a sus bases. Y desde entonces no sólo rechazó la reducción de jornada, sino que también expresó una fuerte oposición a la propuesta del gobierno de aumentar las cuotas de trabajadores autónomos.
El Partido Laborista tiene previsto presentar el proyecto en forma de decreto-ley, de modo que entre en vigor en cuanto sea aprobado por el Consejo de Ministros y caduque si no es validado un mes después por la mayoría del Congreso. Se trata de una estrategia diferente a la reducción de jornada, proyecto de ley que ampliaba los plazos hasta que la iniciativa fuera examinada por los diputados. En lo que coinciden ambos proyectos es en que, ante un probable rechazo, el departamento de Díaz intenta visibilizar qué partidos están a favor y cuáles en contra, en un Parlamento de mayoría de derechas en el que, a priori, es muy difícil que sus propuestas prosperen. Y más aún si los empresarios las rechazan.
El ministerio que dirige la vicepresidenta segunda y la patronal se encuentran en su racha más larga sin acuerdo: más de año y medio sin firmar acuerdo. De los seis acuerdos alcanzados en lo que va de legislatura, CEOE y Cepyme han apoyado sólo uno y las asociaciones empresariales se han esforzado en diluir su importancia. Es un escenario muy diferente al de la pasada legislatura, condicionada por la pandemia, cuando todo el diálogo social se encontró de acuerdo 12 de 17 veces. Díaz y el empresario Antonio Garamendi lanzaron recientemente acusaciones mutuas de electoralismo. Dice que rechaza todo para presentarse más duro y fortalecerse en las elecciones de la CEOE de 2026, y afirma que Díaz sólo busca publicidad con la que sumar puntos electorales, sin ninguna intención real de llegar a acuerdos.
Ampliación y nuevos permisos
El texto acordado entre trabajadores y sindicatos modificaría el artículo 37 del Estatutoque regula los descansos semanales, vacaciones y permisos. Propone un nuevo apartado que establece «diez días hábiles de duelo en caso de fallecimiento del cónyuge, pareja de hecho o parientes hasta el segundo grado de consanguinidad». El trabajador podrá distribuir estos diez días como mejor le parezca entre los 28 días siguientes al fallecimiento.
Además, la propuesta también permite hasta 15 días hábiles para el cuidado del cónyuge, pareja de hecho o familiares hasta el segundo grado por consanguinidad, que requieran cuidados paliativos. El Ministerio barajó la posibilidad de que parte de esta nueva baja por cuidados paliativos fuera cubierta por las arcas públicas, tal y como pedían los empresarios, pero fuentes sindicales subrayan que al final no se incluyó en el texto por la falta de participación de las empresas. Asimismo, el departamento de Díaz propone un nuevo permiso para acompañar a una persona que reciba la eutanasia. Los sindicatos y el ministerio, como siempre, dan por sentado que podría haber cambios en el texto durante el proceso parlamentario. Estos cambios no convencieron a Junts de reducir la jornada laboral.
«No podemos aceptar la propuesta del Ministerio sobre los ERTE en ninguno de sus aspectos», dijeron las patronales en un comunicado tras la última reunión a la que asistieron para negociar esta medida. Según ellos, este diálogo «nunca ha consistido en una mesa de negociación» y creen que «las reuniones mantenidas son fruto de las quejas planteadas por la representación de las empresas tras el anuncio sorpresa al margen del diálogo social, descontento al que luego se sumaron los sindicatos». Al mismo tiempo, dijeron que “lamentan” que el Partido Laborista haya decidido “poner fin a estas consultas tripartitas”.
