ROMA – La guerra civil en Sudán comenzó el 15 de abril de 2023. Como todas las guerras, además de provocar desastres humanos y de infraestructuras, crea nuevos circuitos económicos, nueva riqueza y pone en marcha mecanismos de mercado alterados. Hoy en Sudán la mitad de la población no tiene suficiente comida y sufre hambre; uno de cada tres niños está desnutrido; Más de 12 millones de personas están desplazadas internamente o han emigrado a países vecinos. Aunque es muy difícil y arriesgado permanecer allí, para apoyar a la población civil de diversas formas, varias agencias de las Naciones Unidas continúan operando (ACNUR, UNICEF, PMA, OIM) y ONG internacionales, como Médicos Sin Fronteras Y CESVI.
La alteración de las economías de los países vecinos. La guerra –como lo subraya un artículo publicado en Iniciativa global en la parte relativa al índice global del crimen organizado- ha alterado las economías relacionadas con la seguridad de los nueve países vecinos, y ha puesto en marcha métodos de adquisición de armas y su circulación en mercados transfronterizos que ahora funcionan como «circuitos colaterales» autosostenibles.
Las redes logísticas que apoyaron la guerra. De hecho, se han desarrollado circuitos que han movilizado mano de obra en la protección de convoyes, combustible, tecnologías, comunicaciones y distribución de armas, reorganizando así también parcialmente las economías de Chad y Libia. el informe de Iniciativa global destaca, en definitiva, cómo la guerra civil sudanesa fomentó la proliferación de armas y estimuló el crecimiento de la red de mercenarios, «que coordinaban convoyes, negociaban el acceso, escoltaban los envíos y mantenían el flujo de armas», leemos en el informe. Iniciativa mundial. De hecho, construyeron y gestionaron “las redes logísticas que apoyaron la guerra, creando dos circuitos interconectados, el de los mercenarios y el de las armas, que se reforzaron mutuamente y ganaron impulso”.
Los mercados de armas y el trabajo armado se apoyan mutuamente. “El estudio – leemos nuevamente en el informe – también rastrea la proliferación saliente. Las armas transitaron por Chad y Libia a través de secuestros, reventas y efectos indirectos generados por redes de intermediación, tensiones locales, señales de precios y la participación de fuerzas mercenarias y auxiliares. Estos flujos han exacerbado una economía regionalizada de inseguridad en la que los mercados de armas y el trabajo armado se apoyan mutuamente”.
Los cuatro riesgos principales.
* – La persistencia de los circuitos colaterales
*- La regionalización de la inestabilidad
*- La escalada de disputas localizadas
*- La politización de los centros logísticos.
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