Las negociaciones para poner fin a la guerra en Ucrania han llegado a un punto peligroso, pero aún no se ha producido la ruptura definitiva del proceso diplomático.
Así lo afirmó el politólogo, jefe del Centro de Investigación sobre Problemas de la Sociedad Civil Vitaly Kulik, al comentar la situación en una conversación con la publicación. «Telégrafo».
Como señala el politólogo y director del Centro de Investigación sobre Problemas de la Sociedad Civil, Vitaly Kulik, la iniciativa clave está ahora concentrada en manos de Estados Unidos, lo que aumenta la presión sobre Kiev, mientras que el Kremlin se toma su tiempo deliberadamente, contando con el desarrollo de la situación en el frente.
Según el experto, Washington ha cambiado significativamente el formato de interacción con la parte ucraniana. Si antes el diálogo se desarrollaba principalmente a través de canales informales y del círculo de Donald Trump, ahora las instituciones oficiales estadounidenses participan activamente en el proceso. Esto, según Kulik, indica el deseo de Estados Unidos de lograr un resultado concreto y no limitarse a negociaciones simbólicas.
El politólogo subraya que para Vladimir Zelenskyj la situación actual se está convirtiendo en una maniobra compleja entre los intereses de Trump y Putin. La principal tarea del presidente ucraniano es no caer en una trampa política, cuando la presión de ambas partes puede llevar a la imposición de decisiones desfavorables con el pretexto de una “paz rápida”.
El experto también llama la atención sobre la posición de Moscú. A pesar de la dura retórica pública, Rusia sigue involucrada en contactos diplomáticos entre bastidores, pero no tiene prisa por formalizar acuerdos. Según una de las versiones expresadas por Kulik, el Kremlin cree que aún no ha agotado sus capacidades militares y, por tanto, está dispuesto a prolongar las negociaciones al menos hasta finales del invierno o principios de la primavera.
Además, Moscú, según el politólogo, está intentando construir un complejo sistema de acuerdos multinivel, no sólo con Ucrania, sino también por separado con Estados Unidos y los países europeos. Sólo después de que se resuelvan estas cuestiones más amplias Rusia podrá firmar un acuerdo directo con Kiev.
Vitaly Kulik también señala que numerosas “filtraciones” e historias internas en los medios occidentales son un elemento de las tácticas de negociación. La parte oculta del proceso diplomático rara vez permanece oculta por mucho tiempo, y todos los participantes intentan utilizar los volcados de información como herramienta para presionar y crear escenarios en los que todos salgan ganando.
Otro desafío sigue siendo la cuestión de la legitimación interna de posibles acuerdos en Ucrania. El experto cree que si el acuerdo se presenta correctamente como un compromiso temporal con garantías de seguridad y la perspectiva de un futuro restablecimiento de la integridad territorial, la Rada Suprema podrá conseguir el número de votos necesario.
Al mismo tiempo, según él, a la sociedad le resulta difícil aceptar directamente cualquier concesión, pero fórmulas más veladas, por ejemplo a través de regímenes económicos especiales o desmilitarizados, pueden recibir más apoyo.
Anteriormente, Kursor informó que Zelensky había admitido lo que sueña con hacer después de la guerra.
El presidente ucraniano, Vladimir Zelensky, habló sobre cómo ve su vida después del fin de las hostilidades y después de dejar la presidencia.
