Claudine Beccarie, icono olvidado de la “Francia del porno” de los años 70

Claudine Beccarie seguirá siendo una de las personalidades más importantes del año 1975, en cualquier caso la figura principal de lo que partido de paris luego llama, fingiendo estar indignado, “Porno francés”. En septiembre de 1975, la revista Su incluso la presenta como la única rival francesa de Linda Lovelace, la actriz estadounidense de la famosa película Garganta profunda (Gerardo Damián, 1972).

Los tiempos se prestan para la celebración de tales íconos. Francia estaba entonces en pleno apogeo del cine pornográfico. Sobre todo hay un hombre que es objeto de debate: el Secretario de Estado de Cultura, Michel Guy. Fue él quien, en abril de 1975, decidió relajar la censura cinematográfica, prefiriendo dejar que los ciudadanos adultos fueran los únicos jueces de los espectáculos que podían ver. Y así surgen películas con títulos tan evocadores como los disfrutadores (Lucien Hustaix, 1975), o furias porno (Radley Metzger, 1974), podría haber sido diseñado en los complejos Gaumont o UGC. Ella misma en exhibiciónEspectáculo de Jean-François Davy (1945-2025), estrenada en cines en junio de 1975, Claudine Beccarie atrajo a 2 millones de espectadores.

Según la leyenda, Davy, hasta entonces director de comedias subidas de tono, quedó fascinado por su personalidad en el rodaje de No cambies de manos (1975) de mi colega Paolo Vecchialli (1930-2023). Este último, un director apreciado entre los cinéfilos, intentaba en aquel momento hacer una película que fuera a la vez artística y pornográfica. Por inesperado que parezca estos días, este intento será bien recibido tras su publicación por el periodista Jacques Siclier en el mundo. Beccarie interpreta las escenas explícitas que el resto del reparto se niega (o no logra) filmar.

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