Colombia ingresa en 2026 a un año electoral crucial en el que está en juego la continuación del primer gobierno de izquierda del país frente a las alternativas ofrecidas por el centro y la derecha en medio de una creciente polarización política.
Los colombianos acudirán a las urnas el 8 de marzo para elegir a los miembros del Senado y la Cámara de Representantes, fecha en la que también se realizarán dos consultas interpartidistas, una de izquierda y otra de centroderecha, para elegir a sus candidatos presidenciales.
Las elecciones legislativas serán decisivas para la gobernabilidad del próximo presidente colombiano, ya que a mediados de año se elegirá al sucesor de Gustavo Petro. La primera vuelta se realizará el 31 de mayo, pero es muy probable que la definición se dé en una segunda vuelta, el 21 de junio.
Petro y el Pacto Histórico, su coalición de gobierno, no tenían mayoría en el Congreso, lo que le impidió aprobar algunas de sus principales reformas, como la sanidad, la educación y dos reformas fiscales.
Iván Cepeda, el «heredero» de Petro.
«En 2026 elegiremos un segundo gobierno progresista», afirmó el senador Iván Cepeda, considerado el sucesor de Petro y a quien la derecha llama «el heredero».
Cepeda, candidato presidencial del Pacto Histórico, lidera las encuestas sobre intención de voto y no parece tener grandes rivales en la izquierda, sector en el que el exsenador Roy Barreras y el exgobernador Camilo Romero intentarán arrebatarle su primogenitura el próximo 8 de marzo en la consulta del llamado Pacto Amplio.
Otro sector de izquierda, no alineado con Petro, está haciendo ruido con precandidatos como el exgobernador Carlos Caicedo, exaliado del actual presidente, y el exministro Luis Carlos Reyes.
Cepeda es un político de carrera, pero su nombre cobró mayor relevancia el año pasado como homólogo en el juicio contra el expresidente Álvaro Uribe (2002-2010), condenado a doce años de prisión por fraude procesal y corrupción en procesos penales, cargos de los que fue absuelto en segundo grado.
El papel de Cepeda en ese proceso, que se remonta a 2012, le dio visibilidad y lo convirtió en el as de la izquierda para intentar dar continuidad al proyecto político de Petro, desgastado por escándalos de corrupción, desórdenes administrativos, malos manejos de las finanzas públicas y constantes enfrentamientos con el Congreso, el Poder Judicial y el Banco de la República (autoridad monetaria).
Pero también le sitúa en el punto de mira de una derecha fragmentada, con decenas de candidatos, que le consideran el hombre a batir en las elecciones presidenciales, sobre todo después de que una encuesta de la empresa Invamer publicada hace un mes le situara en primer lugar, con el 31,9% de las intenciones de voto.
«Cepeda quiere profundizar las reformas de Petro, llevar al país a la ruina, arrastrar a los trabajadores al matadero de la pobreza extrema», dijo el ex presidente Uribe en un mensaje de fin de año en el que lo calificó como «un infierno de odio contra la democracia y la empresa privada».
La derecha dividida
Frente a Cepeda apareció un jugador inesperado, el penalista Abelardo de la Espriella, líder del movimiento ultraderechista Defensores de la Patria y que en su primera incursión en política logró congregar a gran parte del electorado uribiano, al punto que el sondeo de Invamer lo sitúa en segundo lugar, con un 18,2%.
«Este será el año en que los sueños de este país comiencen a hacerse realidad. «Colombia, patria querida, aquí tienes tu tigre que se convertirá en el país de los milagros», dijo este jueves en su cuenta X De la Espriella, quien eligió al felino como marca de su campaña.

El Centro Democrático, partido creado y liderado por Uribe, no tira la toalla y ha elegido a la senadora Paloma Valencia como su candidata presidencial con la esperanza de poder despegar del 1,1% que le daba el primer sondeo.
Valencia participará en la Gran Consulta de centroderecha del 8 de marzo junto a otros candidatos como los exministros Mauricio Cárdenas y David Luna, el exsenador Juan Manuel Galán y los independientes Juan Daniel Oviedo y Vicky Dávila, periodista que debuta en la política.
De esa consulta surgirá otro candidato de derecha que, junto a De la Espriella y el exministro y exembajador en Washington Juan Carlos Pinzón, apoyado por el partido Oxígeno de Íngrid Betancourt, intentará derrotar a Cepeda y desalojar a la izquierda de la Casa de Nariño, sede del Ejecutivo.
También compite solo en el centro el exgobernador de Antioquia y exalcalde de Medellín Sergio Fajardo, del partido Dignidad y Compromiso, que aparece tercero en las encuestas, con un 8,5%, y corre el riesgo de ser excluido de la segunda vuelta presidencial, como ocurrió en 2018 y 2022.
Bogotá/EFE
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