El Centro de Vuelos Espaciales Goddard en Maryland nunca volverá a ser el mismo. Después de décadas de ser el corazón intelectual de misiones que cambiaron nuestra comprensión del universo, como los telescopios Hubble y James Webb, la biblioteca de investigación más grande de la NASA cerrará sus puertas permanentemente.
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Esta decisión, formalizada en los últimos días, no es un hecho aislado. Es parte de un ambicioso proceso de reorganización del campus que incluye el cierre de 13 edificios y más de 100 laboratorios para marzo de 2026, según informó el New York Times. El vacío que deja este espacio, que albergaba alrededor de 100.000 volúmenes, genera una mezcla de nostalgia e incertidumbre en la comunidad científica.
Un proceso de despilfarro que genera polémica
El destino de los ejemplares es lo que más preocupa a los expertos y veteranos de la agencia. Si bien parte del material se transferirá a archivos gubernamentales para su conservación, una gran cantidad de otros libros y documentos técnicos simplemente se descartarán. La transición a lo digital parece ser el argumento central de las autoridades para justificar la medida.
Al respecto, el portavoz de la agencia espacial, Jacob Richmond, explicó que los fondos del instituto serán revisados en los próximos meses para decidir qué conservar y qué eliminar. «Este proceso es un método bien establecido utilizado por las agencias federales para disponer adecuadamente de la propiedad federal», explicó Richmond.
El impacto en la investigación científica.
No se trata sólo de libros; la biblioteca sirvió como un punto de encuentro vital para ingenieros y técnicos. Informes recientes indican que junto con el cierre del edificio, ya se han retirado equipos especializados y electrónicos críticos para el desarrollo de naves espaciales, lo que para muchos representa una pérdida irreparable del patrimonio científico.
La medida también provocó reacciones en el ámbito político estadounidense. El senador demócrata Chris Van Hollen expresó su decepción por lo que considera un debilitamiento de la infraestructura de investigación. «Estos informes de cierres en Goddard son profundamente preocupantes», dijo Van Hollen, quien se comprometió a monitorear de cerca la situación para evitar perturbar la innovación tecnológica.
La apuesta definitiva por el mundo digital
Este cierre de Goddard se suma a una tendencia que comenzó en 2022, según explica el NYT. Desde ese año, siete bibliotecas físicas de la NASA en Estados Unidos han dejado de funcionar, lo que refleja un cambio de paradigma hacia recursos compartidos en la nube y herramientas de consulta remota.
A partir de ahora, los investigadores que necesiten consultar información histórica o específica tendrán que recurrir a servicios digitales como «Pregúntale al Bibliotecario». Aunque la tecnología facilita el acceso, para muchos científicos del centro fundado en 1959, la pérdida de contacto físico con el conocimiento marca un antes y un después en la historia de la exploración espacial.
