El encuentro tuvo lugar a principios de diciembre durante el sorteo del Mundial de Norteamérica 2026 en Washington, donde el presidente mexicano llamó la atención junto a Trump y el primer ministro canadiense, Mark Carney.
Esa misma semana, el New York Times la incluyó entre las 67 personalidades con más estilo del planeta. En esa lista aparecen nombres como Bad Bunny, Rosalía y León XIV, en la que Sheinbaum es la única figura política.
Sheinbaum dijo en una de sus conferencias de prensa que muchos de los bordados característicos de sus prendas son regalos que le hacen los artesanos durante sus giras por el país, y que un grupo de costureras y bordadoras confeccionan sus prendas.
«No es una de esas marcas muy caras», aclaró.
El mérito es de «las tejedoras, las bordadoras, todas las que tienen telares de cintura en nuestro país, especialmente las mujeres, ellas son el orgullo de la nación», afirmó el presidente.
«Resistencia feminista»
En una pequeña casa taller de la localidad de San Pedro Mártir, en las afueras de Ciudad de México, la costurera Olivia Trujillo habla con la – sobre los gustos del presidente.
Definitivamente diría que sus colores “favoritos” son el morado y el cereza. Y encajan perfectamente», dice la costurera de 63 años, entre rollos de hilo montados en máquinas de coser y un maniquí sobre el que monta el vestuario presidencial.
Su trabajo consiste en hacer moldes y coser los vestidos, incorporando bordados hechos a mano para que parezcan «un diseño de alta costura más bien hecho y más estilizado», explica.
La experta en imagen, Gabriela Medina, explica que «desde un punto de vista semiótico, el color morado tiene que ver con el poder, la autoridad, el lujo, la realeza, la espiritualidad y la sobriedad», pero también es el que «ha sido apoyado por el movimiento de resistencia feminista».
Sheinbaum se caracterizó por un estilo «clásico natural» de líneas rectas, colores sobrios y diseños cómodos, pero con el oficio incorporó su ideología de izquierda «centrada en la igualdad, en la lucha social», añade Medina.
Otra de las prendas emblemáticas del jefe de Estado es la de su toma de posesión. El vestido estaba confeccionado en tela color perla con bordados en mangas y falda. La parte superior se dejó limpia «para resaltar la banda presidencial», recuerda la modista Trujillo.
«Corazón y alma»-
Claudia Vázquez, una mujer indígena zapoteca, fue quien bordó en esa tela más de 100 diminutas flores silvestres, similares a las que crecen en los campos de su ciudad de Oaxaca, Santa María Xadani, en el suroeste del país.
En su tienda-taller en Oaxaca, esta mujer de 43 años, que también es administradora de una empresa, explica que ha definido su estilo evocando los «colores de las pequeñas flores de cinco pétalos» de su tierra, así como las imágenes de su madre que bordaba durante su infancia y las historias que le contaban sus mayores.
Durante un tiempo, debido a la falta de clientes, estuvo a punto de abandonar su pasión por el bordado. Ahora dice con orgullo que el interés del presidente por su trabajo «cambió su vida».
En San Isidro Buen Progreso, un pueblo de las boscosas montañas de Tlaxcala (centro), vive Virginia Arce, otra bordadora náhuatl de 48 años que, con su vieja máquina de coser de pedal e hilo color marfil, decoró el vestido de gala que lució Sheinbaum el 15 de septiembre para el Grito de Independencia. Fue la primera vez que una mujer actuó en esta tradicional celebración mexicana.
«La presidenta eligió los tonos y destacó un pájaro que le gustaba mucho, era una golondrina, (…) nos pidió que representáramos varias golondrinas» en el vestido.
Arce confiesa que puso «corazón y alma» en este bordado que le llevó dos meses de trabajo.
La artesana no oculta la emoción que sintió al ver por televisión al presidente saliendo con la modelo morada en el balcón presidencial. Ese día fue «el que más satisfacciones me dio», afirma.
Se habla mucho de su vestimenta, pero «¿quién quiere arriesgarse a reducir al primer presidente de Palacio Nacional a un análisis de vestuario cuando las mujeres han sido evaluadas primero por su cuerpo y no por sus decisiones?». Laura Raquel Manzo, analista de perspectiva de género, se pregunta en su cuenta de Instagram.
Sin embargo, cree que «ignorar esto sería negar cómo la imagen moldea la autoridad».
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