SYRIZA está desapareciendo (e) en Europa –

Mientras en la escena política interna SYRIZA sigue buscando el equilibrio después de un mes de continuas fisuras, en Bruselas se está produciendo un proceso menos ruidoso pero igualmente decisivo: la pérdida gradual de su huella europea.

La imagen es simple e implacable. Con sólo dos diputados y la dimisión de Nikolas Faradouris, SYRIZA deja de ser considerado un actor fundamental dentro de la izquierda. No es una cuestión de formalidad, sino de la esencia del poder político. Los equipos europeos operan sobre la base de números, alianzas y estabilidad, y en estas tres áreas la misión griega parece ahora debilitada.

La realidad política que rodea a SYRIZA

Esto tiene un impacto directo en las ambiciones cultivadas en el período anterior. Las conversaciones sobre una presidencia de izquierdas, que alguna vez parecieron un escenario posible, ahora se tratan con aparente cautela. No porque algo haya cambiado a nivel institucional, sino porque la realidad política en torno a SYRIZA ha cambiado.

En Bruselas, la sensación es que el partido se encuentra en una fase de transición interna, o incluso que está cuestionando su propia cohesión. Y cuando un partido parece carecer de un centro de gravedad estable, es difícil confiarle funciones que requieran duración y una huella política clara.

Al mismo tiempo, otras misiones de izquierda están avanzando con más decisión. Los italianos y alemanes, con mayor poder parlamentario y un marco interno claro, parecen estar preparados para cerrar la brecha. La política europea no espera y las asociaciones se reorganizan rápidamente cuando dan marcha atrás.

El caso Faradouri

En este contexto, el caso Faradouris adquiere un significado más amplio. Este no es simplemente otro episodio más de tensión dentro del partido, sino parte de un cuadro general de desestabilización que se siente más allá de las fronteras. Y para los interlocutores europeos de SYRIZA, la cuestión no es quién tiene la culpa, sino quién puede garantizar la continuidad.

Todo esto sucede en un momento en que, en el contexto de la centroizquierda, se perfila cada vez más el escenario de un nuevo organismo político que remita a Alexis Tsipras. Un escenario que, confirmado o no, ya está actuando como factor de incertidumbre, tanto en Grecia como en Europa.

El partido de Tsipras

Porque en Bruselas saben bien que el verdadero poder político de SYRIZA en años anteriores no procedía sólo de los números, sino también del rostro del ex primer ministro. Su ausencia del centro de atención, combinada con la imagen interna actual, refuerza la sensación de que el ciclo se está cerrando o, al menos, cambiando.

Si finalmente hay un nuevo partido de Tsipras, el panorama europeo difícilmente permanecerá inalterado. La pregunta es si SYRIZA podrá mantener un asiento en la mesa o si los acontecimientos, dentro y fuera de sus fronteras, lo superarán. Porque en política -y especialmente en la política europea- pierde quien llega tarde.

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