La lista secreta de Xabi Alonso y la salida de Vinicius | Fútbol | Deporte

De cara a su primera final como entrenador del Real Madrid y lejos de ser considerado favorito, Xabi Alonso se ha apoyado como nunca en una lista intervencionista. Y quedó a centímetros del trofeo. Allí vio la clave y recurrió a una serie de maniobras de distracción para que su descubrimiento sorprendiera a Hansi Flick hasta que el balón comenzara a moverse. Anuncio oficial del Real Madrid Poco después corrigieron la cifra en las redes sociales. El club informó de un error. Nada demasiado significativo.

Esa segunda versión contenía otro truco. La posición de los jugadores era que Valverde haría el rol de lateral derecho y que los centrales serían Asencio y Huijsen. En el calentamiento, que Mbappé, otro misterio, realizó de forma aparentemente normal con los suplentes, las maniobras siguieron manteniendo la sorpresa. Huijsen y Asencio hicieron lo que hacen los centrales, Valverde y Carreras hicieron lo que hacen los laterales y Tchouameni y Camavinga hicieron lo que hacen los centrocampistas. Tal y como se indica en el entrenamiento difundido por el club. Mano.

Cuando comenzó la partida se reveló el contenido del tablero de Xabi para el combate nocturno. Tchouameni era central con Huijsen, Asencio era lateral derecho y Valverde era extremo, o extremo, que se retiraba para formar en ocasiones una línea de cinco hombres. También se han realizado cambios en el piso de arriba. Rodrygo estaba por la izquierda y Vinicius delante con Gonzalo.

El nuevo plano y las instrucciones del técnico indicaban un plan de contención y control de riesgos. Gonzalo empezó a perseguir a Frenkie de Jong por todos lados para dificultar la salida del Barça. Asencio siguió muy de cerca a Raphinha con la ayuda de Valverde. Carreras no perdió de vista a Lamine Yamal acompañado de Rodrygo, que se mostró muy agresivo en la segunda parte. La disposición hablaba tanto de cómo intentaban controlar el peligro como de los gestos de Xabi por la banda.

El técnico les pidió que permanecieran juntos, que intentaran no hundirse, que mantuvieran la calma a la hora de dar el balón al rival, posesión del balón al 75% en la primera parte. El planteamiento, la confianza en controlar las amenazas esperando el momento, tenía cierto sabor a lo que José Mourinho creó contra el Barça de Guardiola, y que ejecutó sobre el terreno de juego. Habló varias veces de ese período en el que intentaron descifrar el misterio de un equipo dominante coronado por Messi, de cómo gestionaron la urgencia de ver titular al argentino, de cómo manejó el cebo con Ramos. Cuando el Real Madrid logró reducir los riesgos en aquellos clásicos salvajes acabó encontrando el momento de atacar.

Y así funcionó el marcador también para Xabi, que pidió calma y confianza en el proyecto incluso cuando Raphinha perseguía el 1-0. El Real Madrid tenía a Vinicius delante. El planteamiento del técnico le liberó esta vez de replegarse en defensa para perseguir al lateral contrario, como le dijeron en la semifinal ante el Atlético. El brasileño respondió recuperando su antigua versión del futbolista maravilloso de los grandes momentos. Como un clásico para un título. Al principio torturó a Koundé y probó a Joan García con demasiada suavidad. Hasta que realizó algo brillante. Sale desde el centro del campo y remata en el área con un disparo a Koundé. Allí encuentra a Cubarsí y lo burla con un regate que termina con una torcedura de tobillo que deposita el balón en la red. Ni su primer gol tras 16 goles en blanco ni el marcador fueron suficientes.

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