El Rey advierte del riesgo de «desmantelar» el vínculo entre Europa y Estados Unidos | España

El Rey aprovechó su discurso de clausura de la conferencia de embajadores -que durante dos días reunió en Madrid a los jefes de las misiones diplomáticas españolas en el mundo- para alertar sobre el riesgo de «desmantelar» el vínculo transatlántico entre Europa y Estados Unidos y las consecuencias que ello conllevaría. Tras reconocer que mantener este vínculo requiere actualmente «grandes dosis de paciencia y coraje diplomático», en alusión implícita al comportamiento impredecible y arbitrario del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, Felipe VI subrayó que se trata de un «marco de referencia indispensable». […] que nació de las cenizas de la Segunda Guerra Mundial” y condujo al florecimiento de las democracias, la estabilidad, el crecimiento y la génesis y desarrollo del multilateralismo.

Tras subrayar «la importancia del vínculo transatlántico, independientemente de las circunstancias», advirtió que preservarlo «es una responsabilidad compartida», que «requiere lealtad mutua, confianza mutua, visión de futuro y respeto de aquellas ‘reglas del juego’ que, siempre susceptibles de mejora, son las normas del derecho internacional». Aunque no señaló específicamente a Washington, sus palabras representan una reprimenda velada a las últimas decisiones de la administración Trump, incluida la intervención militar en Venezuela. «De la erosión de ese vínculo», insistió, en alusión a la relación de Estados Unidos con Europa, «perdemos todos. Y no quiero plantear aquí lo que, insisto, significaría para todos la hipótesis de su desmantelamiento total».

El Rey abrió su discurso expresando su alegría por la liberación de cinco ciudadanos españoles detenidos en Venezuela -cuya llegada al aeropuerto de Barajas mientras hablaba- «un paso necesario en la dirección que esperamos y que merece el pueblo venezolano, que no puede ser otra que la recuperación plena de las libertades». A continuación, expresó la esperanza y la voluntad de España de contribuir a «abrir, con garantías y lo antes posible, una verdadera transición democrática, pacífica, inclusiva y respetuosa de la voluntad soberana, libre e independiente de los venezolanos». Estos últimos, subrayó, ante la intención de Washington de decidir el futuro del país caribeño, «deben ser los únicos protagonistas de su propio destino».

Es la primera vez que el Rey habla de Venezuela tras la operación estadounidense del 3 de enero que culminó con la captura del presidente de facto Nicolás Maduro y su esposa, ya que en su discurso de Pascua Militar del día 6 sólo había mencionado de paso el compromiso de España «con un orden global basado en reglas». El jefe del Estado no llegó tan lejos con el Gobierno, que condenó la intervención militar y la calificó de ilegal, pero expresó, «más allá del caso concreto de Venezuela», su «firme e inequívoco apoyo al respeto del derecho internacional». «No podemos, ni con palabras ni en silencio, asumir su violación sistemática y eso es lo que vemos, con demasiada frecuencia, en nuestro tiempo», añadió, sin mencionar ningún caso específico.

Felipe VI ha advertido de que el abandono de las normas que hasta ahora han regulado las relaciones internacionales supone «un salto atrás de más de un siglo; hacia una era de vacío regulatorio que, con el empeoramiento de la tecnología actual, plantea inquietantes escenarios de futuro». Subrayó también que las democracias, en referencia a Estados Unidos, del que nunca habló, “tienen una especial responsabilidad a la hora de preservar ese mundo basado en reglas -es decir, en la razón- frente a otro basado en el ejercicio ilimitado de la fuerza y guiado por intereses a menudo excluyentes e incompatibles”.

En respuesta a quienes critican la ineficacia de organizaciones multilaterales como Naciones Unidas y las deficiencias del derecho internacional, recordó que, «por perfecto que sea, un mundo fundado en el derecho, abierto a la cooperación y al diálogo, siempre estará más cerca que ningún otro del objetivo de la paz, la estabilidad y el desarrollo».

Tras advertir de que «la seguridad global está en peligro desde sus cimientos», reivindicó la condición de España de aliado «leal y fiable» y llamó a «evitar a toda costa que el futuro del mundo se escriba fuera de Europa». «No nos equivoquemos», dijo, refiriéndose a las fuerzas de extrema derecha que oponen la soberanía de los países al proyecto europeo, «se trata de aumentar nuestro peso en el mundo y nuestra capacidad de acción gracias a Europa, gracias a nuestra pertenencia a la Unión Europea».

A pesar de las «disonancias cada vez más inquietantes» en el panorama internacional, el Rey está convencido de que este es «el momento de los diplomáticos», capaces de «comprender las claves y las motivaciones detrás de todo lo que sucede», por lo que animó a los embajadores a pedir respeto al Derecho internacional, que «no es un ejercicio de ingenuidad» sino un recordatorio del «faro ético que la comunidad internacional se ha dado para garantizar una convivencia pacífica y pacífica». próspero».

Según ha informado la familia real, Felipe VI viajará este martes a París, donde almorzará con el presidente francés, Emmanuel Macron, con quien inaugurará la exposición «El gran Delfín, hijo de un rey, padre de un rey y nunca rey», dedicada al hijo de Luis XIV de Francia y padre de Felipe V de España, en Versalles.

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