El monstruoso atasco de tráfico en la capital se ha convertido en la vida cotidiana de los tananarivianos. “Si tenemos que llegar a nuestro destino a las 7 de la mañana, tenemos que salir dos horas antes, o incluso tres horas dependiendo de la intensidad del tráfico”, explica Miangola Ramaroson, residente de Ambohibao Iavoloha y estudiante en Ankatso.
Entre las principales causas de este caos vial se encuentran los persistentes baches, el intenso tráfico de vehículos, la transformación de algunas vías en auténticos ríos durante las lluvias torrenciales, así como la falta de aparcamiento. Estos factores hacen que los viajes no sólo consuman mucho tiempo, sino que también sean agotadores y estresantes para conductores y pasajeros.
Con las celebraciones de fin de año la situación empeora aún más. El tráfico se ha vuelto particularmente denso, especialmente en zonas comerciales como Analakely, Behoririka, Isotry y en los centros urbanos, donde los tananarivianos viajan para hacer compras o visitar a sus familiares. Las ralentizaciones y los atascos aumentan, aumentando el estrés y la fatiga de los automovilistas. La situación en el eje Anosizato de la RN1 también preocupa a los usuarios, con largas horas de embotellamiento.
A pesar de los esfuerzos ocasionales para rehabilitar algunas carreteras, los usuarios tendrán que ser pacientes. Aún es necesario reparar muchos tramos y el tráfico continúa gravemente afectado, lo que nos recuerda la urgencia del mantenimiento regular y la planificación eficaz de la infraestructura urbana.
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