EL OPEP+ mantiene sin cambios la producción de petróleo, optando por una actitud de esperar y ver qué pasa en un período de inestabilidad geopolítica y presión sobre los precios. La alianza petrolera, bajo su liderazgo de Arabia Saudita y ella de Rusiadecidió mantener la oferta estable al menos hasta abril, enviando el mensaje de priorizar la estabilidad del mercado sobre los acontecimientos políticos, incluso en el contexto del cambio de régimen en Venezuela.
La decisión se tomó en una breve conferencia telefónica de los principales países que han liderado la alianza en los últimos años. Los ministros de Energía acordaron extender la pausa en los aumentos mensuales de producción a partir de noviembre, reafirmando una actitud cautelosa hacia un mercado con exceso de oferta.
Caída de precios y equilibrio de poder
2025 terminó con los precios del petróleo registrando su mayor caída anual desde 2020, perdiendo alrededor de una quinta parte de su valor. EL Brentreferencia para Europa, cayó a principios de 2026 hasta acercarse a los 60 dólares el barril, mientras que WTI movido aún más hacia abajo.
Para los países productores de petróleo, estos niveles están lejos de los precios que garantizan la estabilidad fiscal. Por lo tanto, la OPEP+ intenta encontrar un equilibrio entre sostener los precios y mantener su participación de mercado frente a productores no alineados como Estados Unidos, Canadá y Brasil.
La eliminación gradual de los recortes voluntarios que comenzó en 2025 tenía como objetivo devolver a la agencia a un papel más activo en la escena energética global. Sin embargo, más de un millón de barriles diarios siguen fuera del mercado y la alianza se reserva el derecho de ajustar sus movimientos en función de las condiciones. La palabra clave, según declaraciones oficiales, es «flexibilidad».
La actitud hacia Venezuela
El silencio de la OPEP+ sobre los dramáticos acontecimientos en Venezuela. El país, miembro fundador de la organización y poseedor de las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, vuelve a estar en el punto de mira tras la intervención de Estados Unidos y el arresto de Nicolás Maduro. A pesar de la importancia del evento para el equilibrio energético global, la alianza evitó cualquier postura pública.
Esta actitud no es una excepción. En los últimos años, la OPEP+ ha buscado aparecer como un mecanismo tecnocrático, centrado en gestionar la producción más que en las crisis políticas de sus estados miembros. Lo mismo ocurrió con otros focos de tensión, desde Oriente Medio hasta Ucrania.
El marco y las perspectivas del mercado
La producción mundial sigue siendo alta y los inventarios adecuados, lo que reduce los temores de escasez. Incluso los países con un papel importante en la OPEP, como Nigeria e Irán, no parecen tener la capacidad de influir directamente en los precios a través de acontecimientos políticos.
Para la alianza, el desafío en los próximos meses es evitar que los precios sigan cayendo sin perder influencia en el mercado. La próxima evaluación está prevista para principios de febrero y será una prueba de la coherencia estratégica y la previsión de la organización.
En un momento en que la transición energética avanza, pero el petróleo sigue siendo un pilar central de la economía global, la OPEP+ está llamada a funcionar más como regulador que como palanca de presión. La decisión de mantener la producción “congelada” a pesar de la agitación geopolítica muestra que por ahora la empresa prefiere la estabilidad a la reacción, una estrategia que se juzgará en los próximos meses.
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