Ayer, en la capital, cinco sospechosos fueron detenidos y otro asesinado a tiros. Actualmente la policía está llevando a cabo una operación denominada “Mahomby” (efectiva).
| Agentes de policía patrullando. |
Acción. Desde mediados de diciembre, en Analamanga, la Policía Nacional lanzó una amplia operación denominada Mahobby, que significa eficaz. Precisamente ayer fueron detenidos cinco delincuentes y otro fue asesinado a tiros. Esta movilización no viene del cielo. Responde a un preocupante aumento de la inseguridad en la capital. Desde hace varios días Antananarivo sufre una ola de violencia y criminalidad. Los residentes denuncian asesinatos, atracos, violaciones, robos, drogas y robos. Los callejones están llenos de miedo y la población exige acción. Las detenciones se sucedieron en el marco de una búsqueda metódica. Precisamente ayer, en Andravoahangy, agentes de policía del tercer distrito arrestaron a tres individuos conocidos por robar a los clientes del mercado. En sus bolsillos cuchillos y navajas, las herramientas de su trabajo sucio.
En Ilanivato, temprano en la mañana, un sospechoso fue reconocido por una víctima que estaba corriendo. Huyó. La policía lo persiguió. Al final cayó en sus manos. En 67Ha, un ladrón fue sorprendido con las manos en la masa mientras robaba a un comerciante cerca de la parada de taxis de Anosibe. Sobre él, un arma.
Colaboración
La Policía Nacional insiste. En esta operación participan todas las comisarías y puestos de avanzada. La capital está cuadriculada. Aumentan las patrullas. Los controles se están intensificando. Las intervenciones están coordinadas. El objetivo es simple: recuperar el control del espacio público y enviar un mensaje claro a los delincuentes. La caza continúa y no se detendrá.
La policía también invita a los ciudadanos a colaborar: denunciar comportamientos sospechosos, testificar, ayudar a identificar a los responsables. Porque más allá de las detenciones, está en marcha una reconquista, la de la seguridad, que se ha convertido en una prioridad nacional.
La tensión es palpable en los barrios. Los residentes miran, aliviados pero aún recelosos. Los comerciantes esperan que esta presencia policial restablezca la confianza. El miedo de los habitantes de las ciudades va disminuyendo poco a poco, bajo la atenta mirada de la policía.
Gustave Mparany
