| Los oradores se reunieron en el IFM durante la conferencia-exposición de identidad de Zafimaniry. |
En el Instituto Francés de Madagascar, una conferencia-exposición cuestionó ayer el futuro de la identidad zafimaniry, debilitada por la globalización y la progresiva desaparición del bosque, pilar de su cultura.
Frente a la globalización y la deforestación acelerada, la identidad Zafimaniry se encuentra hoy en un punto de inflexión decisivo. Este tema estuvo en el centro de una conferencia de estilo “llamada filosofía”, organizada ayer en el Instituto Francés de Madagascar (IFM) y titulada “La identidad Zafimaniry frente a la globalización: entre supervivencia, adaptación y creación contemporánea”, presentada por Lanto Fehizoro. Los intercambios reunieron a Tangalamamy, Johnny Andriamahefarivo, Andry Raodina y Nasolo Valiavo Andriamihaja.
El encuentro reunió a un público diverso, compuesto por jóvenes, profesores e investigadores, invitados a pensar colectivamente sobre el futuro de una identidad emblemática de Madagascar. Concebidas como una verdadera exposición-conversación, las jornadas quisieron contar la historia del pueblo Zafimaniry en su totalidad, desde su nacimiento hasta su muerte, yendo más allá de los clichés que muchas veces los reducen a la artesanía de la madera.
Sabiduría
Los disertantes recordaron que la identidad Zafimaniry también se expresa a través de peinados trenzados, ritos, pueblos, ceremonias y la relación permanente con los antepasados. Pueblo de unas 30.000 personas, los Zafimaniry poseen una riqueza ritual y simbólica estrechamente ligada al bosque.
Su vida diaria se basa íntegramente en la madera: comen, duermen y construyen exclusivamente con este material. Detrás de este saber hacer se transmite una sabiduría nacida de la naturaleza, aportada por un pueblo discreto, resiliente y adaptable.
Sin embargo, esta identidad está hoy amenazada. Considerados durante mucho tiempo como un pueblo exótico, a veces conocido pero a menudo olvidado, los Zafimaniry son aquellos que «persiguen el bosque», incluso cuando éste desaparece. La deforestación debilita su forma de vida, sus prácticas culturales y la transmisión de sus conocimientos. Por lo tanto, una pregunta central estuvo presente en los debates: ¿podemos seguir hablando de la identidad de Zafimaniry cuando la madera ya no existe?
Reducir esta identidad a la tradición o al arte sería un error. Procedentes de una mezcla de austronesio, betsileo y merina, los Zafimaniry forman un pequeño pueblo marginado desde hace mucho tiempo, cuya identidad sigue profundamente ligada a la madera, expresión esencial de la cultura malgache.
Ante esta crisis, la adaptación se vuelve vital. La progresiva desaparición del bosque ha propiciado nuevas prácticas, como la evolución del toaka gasy, la escultura contemporánea o la construcción de casas rojopeta, hechas con tierra. La globalización acentúa tanto los riesgos de dilución como las oportunidades de reconocimiento, de ahí el llamado a una conciencia colectiva en torno a los valores de la bondad, la belleza, la sabiduría y la cultura.
Cassie Ramiandra Soa
