El Salvador se posicionó como un referente regional en políticas de vivienda durante el Foro Económico Internacional de América Latina y el Caribe 2026, organizado por CAF, donde el financiamiento fue uno de los ejes centrales para ampliar el acceso a una vivienda digna en la región. Al panel asistieron autoridades públicas y líderes del sector social y privado, entre ellos Anacláudia Rossbach (ONU-Hábitat), Tamara Paseyro (Ministra de Vivienda de Uruguay), Juan José Ayerza (CEO de TECHO) y Michelle Sol, Ministra de Vivienda de El Salvador.
Durante su intervención, la Ministra Michelle Sol enfatizó que la vivienda debe entenderse no sólo como una política social, sino como una política económica y urbana articulada con el financiamiento, la planificación y el sector privado, subrayando que El Salvador ha avanzado en este modelo gracias a una mayor capacidad institucional y mejores condiciones de seguridad que han permitido intervenir a comunidades históricamente excluidas.
Sol explicó que el gobierno identificó una barrera estructural: muchas familias no podían cubrir una prima inicial, pero sí un pago mensual. A partir de este diagnóstico se creó un modelo de crédito social con condiciones preferenciales, que incluye programas de prima cero y una tasa de interés del 4%, enfocado a familias de bajos ingresos con alta presencia de empleo informal.
Como resultado de esta política pública, en seis años El Salvador ha logrado una colocación acumulada de mil 700 millones de dólares en créditos inmobiliarios, con bajas tasas de morosidad, lo que demuestra sostenibilidad financiera, capacidad de pago y responsabilidad de los beneficiarios.
“Hemos lanzado programas de crédito con prima cero y tasa de interés del 4%”, dijo el ministro Sol, refiriéndose al programa diseñado para ampliar el acceso a la financiación de la vivienda.
La vivienda como política económica y urbana
El ministro salvadoreño destacó que la experiencia del país muestra que la vivienda no debe ser vista sólo como un programa social, sino como un motor de desarrollo económico, planificación urbana y cohesión social. Este enfoque ha permitido que la política de vivienda se convierta en una herramienta de transformación territorial y reducción de las brechas de desigualdad.
“La vivienda también debe entenderse como política económica y urbana cuando se articula con la financiación, la planificación y el sector privado”.
El nuevo desafío: construir más y ampliar la oferta de vivienda
Pese a los avances, Michelle Sol advirtió que el desafío actual es fortalecer el financiamiento para la construcción de proyectos e incrementar la oferta de vivienda social. Si bien ya existe coordinación con empresas privadas en materia de permisos, planificación y desarrollo de proyectos, el país necesita más fondos para construir comunidades completas y ampliar los productos de vivienda adecuados a los ingresos reales de las familias.
Este nuevo enfoque pretende pasar de la política de acceso al crédito a una fase de expansión estructural de la oferta habitacional, garantizando la sostenibilidad, la calidad urbana y el acceso equitativo.
Coincidencias regionales sobre el futuro de la vivienda
Desde una perspectiva regional, Anacláudia Rossbach, de ONU-Hábitat, advirtió que la brecha entre los ingresos familiares y los costos de la vivienda obliga a repensar los modelos de financiamiento y asegurar recursos a largo plazo, así como subsidios focalizados. También destacó que el acceso al suelo y la planificación urbana son factores críticos para reducir los costos de la vivienda.
Por su parte, Juan José Ayerza, director general de TECHO, planteó la necesidad de reconocer la construcción progresiva e incorporar instrumentos financieros que acompañen la autoconstrucción con asistencia técnica y social. Tamara Paseyro, Ministra de Construcción de Uruguay, destacó la importancia de políticas integrales, flexibles y coordinadas con planificación territorial y participación multisectorial.
El Salvador como modelo regional
El panel concluyó con un consenso regional: la combinación de financiamiento, planificación urbana y coordinación entre sectores es fundamental para expandir la construcción formal y reducir el crecimiento de la informalidad en América Latina y el Caribe. En este contexto, El Salvador se proyecta como un modelo regional de política de vivienda sostenible, basada en la inclusión financiera, la responsabilidad social y el desarrollo territorial.
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