elEl 16 de diciembre de 2025, la Comisión Europea hizo importantes anuncios en relación con la industria del automóvil, reduciendo, en condiciones compensatorias, el objetivo de reducción de emisiones del 100% en 2035 al 90%, respondiendo así a la urgente petición de los fabricantes europeos. También se han anunciado otras medidas de apoyo reclamadas por el sector, aunque se esperan detalles para finales de enero.
Sin embargo, estos ajustes no ponen en duda el objetivo central: la rápida descarbonización de la movilidad por carretera. Si bien ahora ofrecen un marco más flexible, también fortalecen el papel central de la electrificación. El debate ya no debería centrarse en si electrificar, sino en cómo electrificar de manera eficiente, a escala, para la mayor cantidad de personas posible.
Es fundamental continuar con la electrificación. En muchos países del mundo la transición a los vehículos eléctricos está avanzando. En Europa, las cuotas de mercado siguen creciendo (+24% en 2025), bajo el efecto combinado de las políticas públicas, la evolución de la oferta y una mejor apropiación por parte de los usuarios.
Todas las partes interesadas coinciden en que la electrificación es la solución más eficaz para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. También es un poderoso instrumento de la soberanía europea, en un momento en que la situación geopolítica global se está volviendo cada vez más inestable.
La cuestión de los precios.
Retrasar la electrificación no haría más que aumentar los riesgos sociales e industriales, mientras que el sector ya ha invertido masivamente y los fabricantes de cargadores y baterías están preparados para 2035. Esto también contribuiría a aumentar los riesgos climáticos.
La verdadera cuestión ahora es la del precio de acceso: debemos hacer que el eléctrico sea aún más accesible, produciendo en Francia, y con un fuerte contenido local, un coche eléctrico por menos de 15.000 euros antes de las ayudas, capaz de sustituir a los coches de combustión cotidianos cuando las alternativas (transporte público, movilidad activa, etc.) no sean posibles.
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