La tercera edición del programa Moda Ética y Sostenible distinguió, en el Instituto Francés de Madagascar, a dos creadores cuyo trabajo combina innovación, respeto por el medio ambiente y promoción del saber hacer malgache.
| Los ganadores de la 3ª edición del programa Moda Ética y Sostenible durante la proclamación en el IFM. |
Tras varias semanas de formación, creación y retos, los once finalistas de esta tercera edición presentaron colecciones comprometidas. El anuncio oficial de los resultados se realizó el 30 de enero en el Instituto Francés de Madagascar (IFM), al final del cual se premiaron dos talentos en las categorías Ropa y Accesorios.
En la categoría Ropa, el premio fue otorgado a Erica Ramanoara, elogiada por un enfoque eco-responsable considerado coherente y exitoso. Conmovida durante el anuncio, la diseñadora subrayó la calidad de las propuestas de los finalistas. Dice que quiere continuar su camino como diseñadora comprometida, aprovechando esta distinción para promover la protección del medio ambiente mediante el uso de materiales locales y técnicas tradicionales. Sus piezas, tejidas y tejidas a mano con materiales naturales, convencieron al jurado durante una presentación respaldada por el discurso del profesor Jonah Ratsimbazafy. Los criterios de evaluación se centraron en la creatividad, la sostenibilidad y el impacto ambiental y social.
Pertinencia
El premio en la categoría Accesorios fue para Betina Bruno, por su exitosa primera participación. El ganador dice sentirse muy orgulloso, este reconocimiento confirma la importancia de una creación inspirada en la naturaleza y los recursos de Madagascar. Su enfoque se basa en el uso de cuero vegetal de la planta raketa, transformado en accesorios significativos. A pesar de una presentación llena de estrés, completó el ejercicio. Sus creaciones destacan por su originalidad formal: bolso y sombrero de hoja de cactus, estuche para lápices con forma de pájaro, bolso con forma de maki, todas piezas que transmiten un mensaje a favor de la protección de la naturaleza y la vida silvestre. El jurado elogió un compromiso ético plenamente integrado en su práctica.
Este final también dio lugar a un momento colectivo, marcado por una mirada a las imágenes de la velada, que ponen de relieve la creatividad y el dinamismo de la escena malgache.
Cassie Ramiandrasoa
