El dólar retrocede y esta vez no se trata de una simple corrección técnica. Los administradores de fondos más grandes del mundo están adoptando su postura más bajista sobre la moneda estadounidense en más de una década, en un momento en que la incertidumbre sobre la política estadounidense y el rumbo futuro de la Reserva Federal está pesando sobre el atractivo de los activos estadounidenses.
La caída del 1,3% desde principios de año -después de una caída del 9% en 2025- deja al dólar cerca de un mínimo de cuatro años frente a una cesta de monedas que incluye el euro, la libra, el franco y el yen. Y sobre todo: la conversión no parece temporal.
Una encuesta del Bank of America revela que la exposición neta de los administradores de fondos al dólar ha caído a niveles incluso más bajos que el mínimo del pasado mes de abril, cuando los anuncios arancelarios de la Casa Blanca sacudieron los mercados. Se trata del posicionamiento más negativo desde al menos 2012. Las apuestas frente al dólar han superado a las positivas desde principios de año, invirtiendo por completo el panorama para el cuarto trimestre de 2025, según datos de la bolsa de materias primas CME.
Los llamados inversores de “dinero real” –fondos de seguros y grandes carteras institucionales– están aumentando la cobertura o reduciendo directamente su exposición a activos denominados en dólares estadounidenses. Las apuestas a un mayor debilitamiento de la moneda estadounidense han alcanzado niveles vistos sólo durante la pandemia y el shock arancelario.
La ventaja de la tasa de interés se está erosionando
Hasta hace poco, la principal “arma” del dólar era su ventaja en las tasas de interés. El aumento de las tasas de interés estadounidenses impulsó el carry trade y estimuló la demanda de bonos en dólares.
Sin embargo, los mercados actualmente están descontando dos recortes de tipos de la Fed este año. Se espera que se reduzca la brecha de tasas de interés con la eurozona y Japón, reduciendo el incentivo para invertir en dólares.
La imagen del mercado laboral pesa sobre la narrativa. A pesar del fuerte crecimiento del 4,4% en 2025 y la desaceleración gradual de la inflación, los datos sobre el empleo muestran signos de fatiga. El aumento del desempleo y la caída de la contratación están aumentando la presión para que la Reserva Federal adopte una postura más acomodaticia.
¿El resultado? Los inversores no esperan a reaccionar.
‘Sell America’ – Perdiendo el estatus de ‘refugio seguro’
La tendencia que domina a los directivos ahora tiene un nombre: «Vender América».
Los analistas de ING señalan que el episodio de liquidación de enero dejó un «daño permanente» al dólar. A pesar del marco macroeconómico teóricamente sólido, la confianza no ha regresado.
Al mismo tiempo, la correlación del dólar con las acciones se está debilitando, según un análisis separado del Deutsche Bank, que pone en duda su papel como refugio seguro. El aumento de la inversión en IA por parte de las principales empresas estadounidenses ha alimentado la volatilidad en Wall Street, ensombreciendo la narrativa de “seguridad” de los activos estadounidenses.
Los inversores extranjeros están aumentando sus coberturas frente al dólar, una señal de que la confianza en su función de cobertura de cartera está disminuyendo.
Incertidumbre geopolítica
Las presiones no se limitan a las tasas de interés. La agresiva retórica geopolítica de Washington, las tensiones con los aliados y los escenarios de posibles intervenciones en el mercado de divisas refuerzan la cautela.
Los rumores de que un “dólar débil ayudará a las exportaciones” están alimentando los temores de que la tradicional política de “dólar fuerte” ya no esté vigente. Aunque el Departamento del Tesoro de Estados Unidos insiste en que no se espera ninguna intervención, la incertidumbre por sí sola sirve como elemento disuasivo.
La crisis con Groenlandia y las amenazas de imponer aranceles a los aliados de la OTAN a principios de este año generaron conversaciones sobre una posible reducción de las tenencias europeas de activos estadounidenses, aunque el tamaño de las salidas sigue siendo un tema de controversia.
La gran paradoja
Lo sorprendente es que la economía estadounidense, al menos superficialmente, no parece frágil en absoluto. El crecimiento es muy superior al de Europa: Wall Street registró ganancias de dos dígitos en los últimos doce meses.
Sin embargo, desde principios de año el dólar ha perdido alrededor del 9% y casi el 12% frente al euro. La libra esterlina se fortalece, a pesar de un crecimiento más débil en el Reino Unido.
La explicación no reside tanto en los datos actuales sino en las expectativas: los mercados están descontando una desaceleración, tasas de interés más bajas y un aumento del riesgo político.
Qué significa para los mercados
El debilitamiento del dólar cambia la balanza:
- Respalda las acciones europeas y los activos no estadounidenses.
- Mejora la competitividad de las exportaciones estadounidenses.
- Apoya materias primas como el oro.
- Aliviar a los mercados emergentes de la deuda en dólares.
La pregunta crucial es si se trata de una corrección cíclica o de un cambio más profundo en el estatus global de refugio seguro del dólar. Por primera vez en años, el mercado no asume que en tiempos de incertidumbre, el capital fluirá automáticamente a Estados Unidos. Y este, para la moneda estadounidense, puede ser el mayor cambio de todos.
