El Banco de Israel no cambió la tasa de descuento: la dura reacción de Smotrich

El Banco de Israel ha suspendido una serie de medidas de flexibilización de la política monetaria, manteniendo la tasa clave en el 4% debido a los crecientes riesgos geopolíticos. Esta decisión subraya la prioridad de la estabilidad financiera sobre las solicitudes del nivel político para estimular inmediatamente la economía.

El profesor Amir Yaron decidió tomarse un respiro después de dos reducciones consecutivas a partir de noviembre de 2024. Aunque la inflación anual cayó al 1,8% y el índice de precios al consumo cayó un 0,3% en enero, la comisión monetaria informa de una serie de factores preocupantes. Entre ellos se incluyen el fuerte aumento de los precios de los alquileres y la escasez de personal en el mercado laboral, que siguen ejerciendo presión sobre la economía.

El principal impulsor de la decisión conservadora fue la amenaza de una confrontación directa con Irán. En un contexto de espera de una escalada regional, el shéquel perdió su ritmo de crecimiento: en febrero el dólar pasó de 3,05 a 3,11 shéquels. Existe el riesgo de que un nuevo recorte de tipos en el contexto de incertidumbre militar pueda provocar un colapso de la moneda nacional y una nueva ola de inflación.

El ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, criticó duramente la decisión del regulador, calificándola de error sin base macroeconómica.

«Ahora es necesario entrar en una trayectoria de crecimiento y dar impulso a la actividad económica. Insto al jefe del Banco de Israel a que reconsidere su decisión y continúe reduciendo la tasa», dijo Smotrich.

Anteriormente, Cursor informó esto en Israel Crece la preocupación por la perspectiva de un aumento de las tarifas eléctricas en medio de la rápida expansión de los complejos de servidores y los grandes centros de datos. La conexión activa y prácticamente ilimitada de instalaciones que consumen mucha energía, incluidas las de las regiones centrales del país, aumenta la carga del sistema energético nacional. El aumento del consumo requiere importantes inversiones en la modernización de infraestructuras, lo que podría afectar el coste de la electricidad para la población en el futuro.

El documento también destaca la creciente competencia por la capacidad disponible entre los sitios industriales y el sector de la construcción residencial. Las nuevas zonas residenciales, especialmente en la zona central del país, requieren un suministro energético estable y garantizado. Al mismo tiempo, la creciente demanda de las grandes empresas tecnológicas podría ralentizar la conexión de nuevas viviendas y proyectos de infraestructura a las redes.

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