En un fallo unánime considerado histórico, el Cuarto Tribunal Oral en lo Penal de Santiago condenó a cuatro funcionarios de la Comisaría 21 de la Comisaría Central por una serie de graves violaciones a los derechos humanos cometidas entre 2016 y 2018. La sentencia, emitida el 17 de febrero, estableció penas que en conjunto superan los 15 años de prisión para el subteniente. Carlos Leal Acquevequequien fue declarado culpable de dos delitos de tortura, tres delitos de secuestro ilegítimo simple, detención ilegal y falsificación de documento público.
Junto a Leal Aqueveque, la Justicia condenó al Cabo 1 Carlos Soto cinco años y un día por tortura y 541 días por apremios ilegítimos; finalmente 2do Camilo Vásquez cinco años y un día por tortura y 541 días por falsificación de documento público; y el teniente Carlos Calderón a cuatro años de prisión por coacción ilegal. Tanto Vásquez como Calderón cumplieron íntegramente sus condenas debido al tiempo que permanecieron en prisión preventiva durante la investigación.
El perfil criminal de Leal Aqueveque, acusado como discípulo y sucesor del suboficial mayor (R) francisco arzola —la “paz nazi” condenado en 2019 por abusos similares ocurridos en el mismo cuartel–, se atestigua en varios episodios acreditados. Entre ellos, la crueldad hacia una adolescente de 16 años, que el 7 de noviembre de 2017 la agarró por el pelo y le estrelló la cabeza contra la pared de una garita, antes de escupirle en la cara y decirle: «Para que nunca olvides mi cara, chuchetummadre“En otra ocasión, en febrero de 2017, Leal amenazó de muerte a un taxista apuntándole con un arma a la cabeza y diciéndole: “Si quiero te mato y no me pasará nada“.
Uno de los elementos que marca una etapa oscura en esta creencia es el uso de animales para ejercer dolor. Así lo destacó el Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH). Este es el primer caso en una democracia en el que se practica tortura mediante el uso de perros policía. Las grabaciones de las cámaras de seguridad de la comisaría, reportado por el medio ReporteaSe muestra cómo los agentes ordenaron el ataque de dos policías pastores alemanes, “Conrad” y “Celso”, contra detenidos que se encontraban esposados y en el suelo, con el expreso objetivo de causarles sufrimiento físico y psicológico.
Uno de los informes, fechado en diciembre de 2018, revela cómo el hombre de iniciales JRU, que se encontraba en la habitación esperando ser atendido, fue retenido violentamente por Vásquez, quien lo acusó de golpear a Conrad en la pata. Tras dejarle inmovilizado en el suelo (junto a otros dos policías de guardia), apareció el perro, que lo mordió en la cadera, nalga izquierda y tobillo derecho.
El tribunal pudo establecer, a pesar de la ausencia de audio en el video, que el ataque del animal fue producto de una orden directa de Vásquez: mantuvo el orden paquetecon el que fue entrenado para atacar a cualquiera que le ordenaran usar.. La tortura se repitió, esta vez en una habitación sin cámaras”,con el único fin de seguir actuando en su contra y aumentar graves sufrimientos físicos y psíquicos«, según la sentencia. A los mordiscos se sumaron los puñetazos de Vásquez, a los que luego se sumó Leal.
En otro incidente, ocurrido el 17 de mayo de 2017 en la estación de autobuses Sur, el entonces cabo primero Carlos Soto ordenó a Celso morder a la FJVM, acusado de ofrecer abiertamente servicios de una empresa de transporte, prohibidos según las normas del Ministerio de Transporte. Luego de un tenso momento, el trabajador fue detenido por personal policial, entre ellos Soto, en la vía pública. Según confirmó el tribunal, el perro recibió tres instrucciones de Soto paquete, resultando en mordeduras en el brazo derecho, el abdomen y la pierna izquierda de la víctima. Como en el caso anterior, FJVM fue nuevamente torturado, ya dentro de la comisaría, por varios policías “que lo golpearon con pies, puños y porras”.
A pesar de la gravedad de los crímenes, La policía confirmó que tres de los cuatro han sido condenados —Calderón, Leal y Vásquez— permanecer en servicio activomientras que Soto se retiró por motivos que se desconocen. La institución informó que se encuentra en trámite un procedimiento de investigación administrativa. Además, en el caso del teniente Calderón, los jueces decidieron aplicar la llamada ley Naín Retamal, argumentando que, si bien un acto podía considerarse tortura, la nueva legislación, se aplicaba con carácter retroactivo por ser más favorable al imputado, lleva a que se tipifique como coacción ilegítima, un delito menos grave.
El INDH valoró el fallo y su análisis detallado a la luz de los estándares internacionales de derechos humanos. Sebastián Cabezas, jefe de la Unidad de Protección de Derechos del INDH, explicó que «la condena es de suma importancia, ya que envía un mensaje claro: los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley deben hacerlo con pleno cumplimiento de las leyes y reglamentos, salvaguardando la integridad de todas las personas bajo custodia policial».
