(ANSA) – BOLONIA, 05 MARZO – Uno de los médicos investigados en el marco de los controles de los llamados certificados anti-repatriación en el servicio de enfermedades infecciosas del hospital de Rávena sufrió algunas lesiones compatibles con un intento de suicidio. «Debéis informar a los medios de comunicación que hice este gesto porque me estaban investigando», habría dicho a los socorristas que llegaron a su casa, según los periódicos locales ‘Il Resto del Carlino’ y ‘Corriere di Romagna’.
Ella, al igual que otros ocho compañeros del departamento, en total ocho, ha recibido una solicitud de la fiscalía de Rávena para que se le prohíba ejercer la profesión durante un año en el marco de una investigación policial por continuada ideología falsa.
Lo sucedido quedó registrado en la intervención policial, probablemente notificado por el 118, y luego comunicado formalmente al fiscal de turno Raffaele Belvederi.
La alarma probablemente fue dada por el mismo médico que, después de la búsqueda informática realizada por el equipo de Mobile el 12 de febrero, ya había amenazado con un gesto extremo al llamar en esa ocasión a un colega, quien luego alertó a la policía sobre el posible peligro en curso. (MANEJAR).
