Marruecos ha sido declarado oficialmente campeón de la Copa Africana de Naciones (CAN) 2025 por la Confederación Africana de Fútbol, tras una decisión de su panel de apelación que anuló el resultado de la final disputada contra Senegal.
La decisión se produce unos dos meses después del partido decisivo, disputado en enero, en el estadio Príncipe Moulay Abdellah, de Rabat, que inicialmente se saldó con victoria de Senegal por 1-0, tras la prórroga. El único gol del partido lo marcó Pape Gueye.
El partido se caracterizó por un clima de alta tensión en los últimos minutos del tiempo reglamentario, cuando se concedió un penalti a favor de la selección marroquí. La decisión del árbitro provocó una fuerte oposición de los jugadores senegaleses, que acabaron abandonando el terreno de juego en señal de protesta. La situación se agravó con la invasión parcial del terreno de juego por parte de los aficionados y el lanzamiento de objetos, provocando daños por más de R$ 450 mil.
Tras los incidentes, la CAF abrió procedimientos disciplinarios contra las dos federaciones. La Federación Senegalesa de Fútbol fue sancionada con una multa de más de 500 mil euros, mientras que la Federación Marroquí fue multada con más de 250 mil euros. El técnico senegalés Pape Thiaw también fue sancionado con cinco partidos de suspensión, acusado de incitar a los jugadores a abandonar el terreno de juego.
Tras un recurso presentado por Marruecos, el órgano de apelación de la CAF concluyó que la suspensión del partido por parte de la selección senegalesa constituía una violación grave del reglamento de la competición. Según el artículo 84 de las normas de la CAN, el tribunal decidió conceder a Senegal una derrota administrativa por 3-0.
Con esta decisión, Marruecos queda reconocido oficialmente como ganador de la CAN 2025, en un desenlace que pone fin a uno de los episodios más controvertidos de la historia reciente de la competición africana. El título fue otorgado así a los «Leones del Atlas» fuera de las cuatro líneas, al final de la final, en un proceso marcado por disputas disciplinarias y judiciales.
