| Savika reúne a participantes y espectadores en torno a un ritual que combina tradición, coraje y unidad. |
Más allá de un simple juego, la savika encarna una práctica cultural profundamente arraigada, portadora de valores, rituales y unidad nacional.
En el corazón de Antananarivo, más precisamente en la circunvalación de Mahatsinjo, resurgió ayer con fuerza una tradición ancestral: la savika, verdadera expresión de la identidad cultural malgache, reúne hoy a entusiastas y curiosos en torno a un patrimonio común. Según Andriamiherintsoa Tolojanahary, presidente de fikambanana Terak’Imady Ambohipo sy ny manodidina, la savika no se limita a la afiliación regional. No pertenece sólo a los Betsileo, ni a los Merina, ni a los Betsimisaraka, sino a todo el pueblo malgache.
Anclada en prácticas antiguas, la savika es inseparable del papel central del cebú en la sociedad malgache. El ombligo siempre ha tenido un papel esencial, tanto a nivel económico como simbólico. Esto lo demuestra la presencia de la cabeza de cebú en la moneda. Tanto en los momentos de alegría como durante las pruebas, el cebú está omnipresente y la savika es, por tanto, una práctica cultural auténticamente malgache.
Preparado
Sin embargo, savika no se practica sin reglas. Se basa en la «fomba fanao», rituales bien definidos. Durante el evento, se asignan diferentes roles: la mpisavika, que ataca al cebú, y la mpitana vala, responsable de garantizar la seguridad, especialmente la de los jóvenes participantes. Estos últimos desempeñan un papel crucial, porque sus instrucciones deben ser respetadas, garantizando el buen desarrollo de la actividad a pesar de los riesgos intrínsecos.
No todos los cebúes se eligen al azar. Algunos están especialmente preparados para savika, conocidos por su fuerza o temperamento. Esta selección demuestra una organización rigurosa y un conocimiento profundo del animal. Además, cada fase del evento sigue un protocolo preciso: un espacio está dedicado a los participantes, otro a la aspersión de agua, símbolo de bendición y protección, y un momento reservado a los discursos tradicionales.
La savika es también un espacio de encuentro y cohesión social. Aquí se reúnen numerosos grupos, especialmente de las regiones de Imady, Anarandray y otros lugares del Sur. A pesar de la diversidad de orígenes, el objetivo sigue siendo el mismo: fortalecer la solidaridad y la fihavanana. En Antananarivo la aglomeración es tal que es necesario tomar medidas para controlar el público, dado que hay tantos espectadores.
Aunque esta práctica encuentra sus raíces en diferentes regiones como Amoron’i Mania, Vakinankaratra o Bongolava, hoy en día traspasa las fronteras geográficas. Savika se está probando ahora también en la capital, prueba de su adaptación y vitalidad en el contexto urbano. Además, savika reúne al pueblo malgache, pero requiere una organización compleja para una buena coordinación de los participantes.
Cassie Ramiandrasoa
