La noche del 30 de marzo, la Knesset aprobó el mayor plan financiero de la historia del país. El presupuesto para 2026, por un total de 699 mil millones de NIS, se adoptó en medio de un enorme escándalo. En el último minuto, los partidarios del gobierno aprovecharon un vacío legal para desviar cientos de millones al sector religioso, provocando el caos en la Cámara y la furia de la oposición.
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Engaño táctico
El evento principal de la velada fue la asignación de 790 millones de shekels para financiar las ieshivá. La coalición utilizó una técnica poco común: introdujo la enmienda en el formato de “objeción”, habitualmente utilizado por la oposición para bloquear leyes. Esto confundió a los opositores a la línea gubernamental: algunos opositores votaron accidentalmente «a favor», confundiendo el documento con un clásico intento de protesta. Como resultado, la enmienda fue aprobada por una abrumadora mayoría de 107 votos.
Mecanismo de derivación
Estos fondos habían sido previamente congelados por el asesor legal del gobierno debido a la controversia sobre el reclutamiento de estudiantes de la ieshivá. Para eludir la prohibición legal, el dinero se transfirió a través del Ministerio de Educación, cambiando su finalidad formal. Así, la coalición logró liberar los pagos, a pesar de los desafíos legales existentes en el sector ultraortodoxo.
La ira de la oposición
Los líderes del partido de oposición calificaron el incidente de «robo nocturno». Yair Lapid dijo que en medio de la guerra, el gobierno está robando al Estado. Naftali Bennett añadió que la maniobra se llevó a cabo deliberadamente después de medianoche, con la esperanza de ocultar al público la redistribución de fondos. Por su parte, el ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, rechazó las críticas y destacó la estabilidad de la economía, el bajo desempleo y la fortaleza del shekel. La votación final sobre el presupuesto finalizó a las 1.30 horas con el apoyo de 62 diputados frente a 55.
Crisis sistémica
Los analistas de la Fundación Berl Katsnelson destacan un peligroso desequilibrio en las prioridades. Desde 2009, los presupuestos de los ministerios de sectores reducidos han crecido un 450%, lo que supone casi el doble de la tasa de crecimiento del gasto público. Mientras se gastan miles de millones en intereses políticos, los sistemas de salud y educación sufren de falta de recursos. En 2026, de los 850 mil millones de shekels (incluidas las deudas), sólo el 55% se destinará a necesidades civiles, mientras que el resto será absorbido por la defensa y los servicios de préstamos públicos.
Anteriormente, Cursor informó que la oficina de impuestos se enfrenta a decenas de miles de quejas.
