una nueva ola de emprendimientos en el extranjero. Estas «tortugas invertidas», como se les conoce en China, son empresas fundadas por emprendedores chinos que han obtenido éxito en su país de origen y ahora buscan expandirse globalmente.
Estas empresas están atrayendo la atención de los inversores estadounidenses, quienes ven en ellas una oportunidad de invertir en el mercado chino sin los riesgos y restricciones asociados con las empresas locales. Además, estas «tortugas invertidas» tienen la ventaja de contar con un conocimiento profundo del mercado chino y una red de contactos establecida, lo que las hace atractivas para los inversores que buscan diversificar sus carteras.
Un ejemplo destacado de esta tendencia es la empresa de inteligencia artificial Zhipu AI, que ha recaudado financiación en RMB y se ha convertido en uno de los principales competidores de OpenAI en China. Esta empresa ha atraído la atención de inversores estadounidenses interesados en el mercado de IA en China, a pesar de las restricciones impuestas por el gobierno de Estados Unidos.
Un cambio en el panorama de inversión
El cambio en la estrategia de inversión de los fondos estadounidenses en China refleja los desafíos y las oportunidades que enfrentan en el actual panorama global. La represión tecnológica de China, las tensiones entre Estados Unidos y China y las restricciones impuestas por ambos países han llevado a los inversores a buscar nuevas oportunidades en el extranjero.
Si bien China sigue siendo un mercado atractivo para los inversores, la incertidumbre y los riesgos asociados con las inversiones en el país han llevado a una disminución en la actividad de financiación de capital de riesgo estadounidense. Los inversores están buscando diversificar sus carteras y encontrar oportunidades en otros mercados emergentes, como India y el sudeste asiático.
En resumen, los fondos estadounidenses en China están cambiando su enfoque de inversión a medida que se enfrentan a nuevos desafíos y oportunidades. La búsqueda de oportunidades en el extranjero y el interés en las «tortugas invertidas» son indicativos de un cambio en el panorama de inversión en China. A medida que los inversores buscan diversificar sus carteras y encontrar nuevas oportunidades, el mercado chino sigue siendo un jugador importante, pero ya no es el único en el juego.
Las nuevas empresas chinas enfrentan desafíos en su expansión global
Las startups chinas han estado buscando oportunidades en el extranjero durante mucho tiempo, pero ahora están adoptando un enfoque diferente. En lugar de esperar a tener éxito en China antes de aventurarse en el extranjero, muchas empresas están mirando hacia la expansión global desde el primer día. Esto se debe en parte a que muchos fundadores chinos globalizados han estudiado o trabajado en el extranjero y están fascinados por el rápido crecimiento de Internet en China.
Estos emprendedores regresaron a China a finales de la década de 2010 para unirse a gigantes tecnológicos como Tencent, Baidu, Alibaba y ByteDance. Sin embargo, después de la caída en desgracia de Jack Ma y la represión de China contra las grandes tecnologías, se dieron cuenta de que los obstáculos regulatorios para gestionar una startup habían aumentado significativamente.
En 2022, los capitalistas de riesgo estadounidenses invirtieron solo 14.500 millones de dólares en empresas chinas, en comparación con los 45.400 millones de dólares del año anterior.
Por ejemplo, para lanzar un servicio de inteligencia artificial en China, una empresa debe superar numerosas complicaciones, como obtener licencias y aprobaciones regulatorias, así como implementar mecanismos de censura costosos. Esto ha llevado a muchos emprendedores chinos a tener que elegir entre centrarse en China o aventurarse en el extranjero.
Algunas startups de IA bien financiadas han optado por apuntar a ambos mercados, creando entidades separadas adaptadas a los mercados chino y no chino. Sin embargo, no todas las empresas tienen los recursos para esta estrategia, lo que ha llevado a muchos emprendedores chinos a abandonar China y buscar oportunidades en el extranjero.
Desafíos para los emprendedores chinos en el extranjero
Los emprendedores chinos educados en Occidente son muy valorados por los inversores locales en China, pero en Silicon Valley son relativamente desconocidos. Además, los informes de los medios que enfatizan su origen chino pueden erosionar la confianza de los inversores y clientes en un momento en que las preocupaciones sobre la seguridad nacional están en aumento.
Los inversores estadounidenses también pueden verse disuadidos de financiar a fundadores chinos debido a los vínculos con China, que están siendo cada vez más estrechamente examinados. Esto ha llevado a los emprendedores chinos a tener que presentarse como fundadores confiados de Silicon Valley y evitar cualquier asociación con inversores chinos.
Esta falta de financiación en Estados Unidos ha creado una oportunidad para los gestores de fondos en dólares que buscan invertir más allá de China. Estos inversores ven a los emprendedores chinos como una oportunidad de explorar el mercado internacional.
La actividad de capital de riesgo con participación estadounidense en China alcanzará su nivel más bajo en nueve años en 2023, seguido de otro mínimo en una década en 2024.
Además, los capitalistas de riesgo chinos que viajan desde Beijing y Shanghai tienen dificultades para hacer acuerdos en Estados Unidos. Las startups estadounidenses ya tienen muchos inversores locales para elegir y también están preocupadas por los riesgos geopolíticos de aceptar dinero de inversores chinos. Además, estos inversores chinos se enfrentan a la competencia de inversores locales que ya están adaptados a las oportunidades transfronterizas entre Estados Unidos y China.
En resumen, las startups chinas se enfrentan a desafíos significativos en su expansión global. Aunque algunos emprendedores han logrado encontrar éxito en el extranjero, muchos otros se ven obligados a abandonar China en busca de oportunidades en otros mercados.
Una fase transitoria
Los gestores de fondos en dólares no consideran salir de China como un cambio drástico en su estrategia, sino más bien como una medida para adaptarse a un mercado que se está enfriando. En medio de esta transición, muchos están explorando nuevas oportunidades laborales, aunque encontrar un trabajo que iguale su actual salario resulta complicado.
Uno de los inversores expresó su preocupación por el hecho de que Estados Unidos esté desarrollando tecnología automotriz de forma exclusiva. Los inversores chinos no quieren quedarse atrás, especialmente considerando la rápida evolución de la inteligencia artificial. Por esta razón, muchos de ellos están interesados en visitar el Área de la Bahía para conocer de primera mano los avances en este campo.
Es importante contextualizar el reciente aumento de inversores chinos en el Área de la Bahía. Muchos de ellos tienen familiares en Estados Unidos y han estado viajando regularmente al país durante años. Sin embargo, la pandemia de COVID-19 interrumpió los vuelos transpacíficos y estableció cuarentenas costosas y estrictas, lo que generó una demanda reprimida de viajes. Naturalmente, muchos inversores aprovecharon la reapertura de las fronteras para dirigirse al Área de la Bahía. No obstante, se espera que esta actividad comience a disminuir en el futuro, según un socio que pasó el verano pasado en California.
No hay indicios de que los acuerdos de capital de riesgo en China con participación estadounidense vayan a recuperarse en el corto plazo. Según el informe de Pitchbook, se espera que la actividad de capital de riesgo estadounidense en China alcance su nivel más bajo en nueve años en 2023, seguido de otro mínimo de una década en 2024. Algunos socios generales chinos ya están obteniendo capital de Oriente Medio, lo que podría limitar el impacto de la retirada de inversores estadounidenses. Sin embargo, surge la pregunta de si las empresas tecnológicas chinas, ahora bajo un nuevo régimen regulatorio estricto, podrán generar el mismo nivel de crecimiento y rentabilidad que experimentaron en la era del laissez-faire.
