Faltando 12 días para el balotaje, las pandillas de Jeannette Jara y José Antonio Kast entraron en modo definitivo. Ya no hay cuentos de hadas épicos ni grandes revelaciones: lo que quedan son movimientos quirúrgicos para conquistar ese voto flojo, desconfiado y aún indeciso. En simple: los comandos van moviendo las perillas que les quedan. Y, más allá de la suma de los votos, según los expertos, algunas vueltas de tuerca tienen sentido… y otras parecen completamente fuera de lugar.
Jara, cada vez más Parisi… pero sin perder el papel de retadora
La candidata del partido de gobierno ya ha tomado una decisión: lanzarse de cabeza a conquistar al elector «huérfano» del PDG/Parisi. El viaje a Antofagasta lo confirmó: propuestas de «cosas», dirigidas a la billetera, con reducción del IVA a los medicamentos, «pie cero» para la vivienda y gestos hacia sectores en los que Evelyn Matthei había logrado ingresar con fuerza.
Y en la tira, al mencionar directamente que acoge con agrado las propuestas de Parisi y Matthei, Jara duplicó su apuesta. Tan pronto como terminó el bloqueo de Kast apareció su mensaje titulado “La Franja Real de Kast”: una pieza recordando su apoyo al perdón de los presos de Punta Peuco y su rechazo a la educación gratuita. Un contraste frontal sin metáforas.
Víctor Maldonado -del comité estratégico de Jara- defiende este camino: «Si no entiendes que hay que atraer al otro 50% de los chilenos, no has entendido la primera vuelta». Para él, sumar propuestas de otros sectores es natural y, entre otras cosas, una forma de presionar a Kast para que explique lo que no ha explicado: «Sabemos que quiere cambiar el país, no sabemos exactamente cómo… Es un voto a favor de la oscuridad».
Pero el diagnóstico externo no es tan amable. Para el académico Cristián Leporati, experto en marketing Políticamente, el mensaje de Jara «no tiene una historia común». Un brebaje –dice– de bocetos que saltan del votante del PDG a testimonios sobre violaciones de derechos humanos, sin una línea narrativa que lo ordene. Y con un problema mayor: no hay ruptura estratégica. «Cuando quedas segundo, tienes que apostar por algo diferente. Aquí ganarás o perderás», advierte.
Pero la temporada acaba de empezar y Jara ha decidido apostar de lleno por el tema de la seguridad, precisamente en el sector en el que Kast tiene ventaja. Este lunes estuvo en La Araucanía para anunciar el restablecimiento del mercado municipal de Temuco, la continuidad de la Ley Indígena y mayores inversiones en “zonas de conflicto”. Una señal de que el comando sabe que las elecciones no sólo se juegan en las redes o en los márgenes.
Kast busca borrar las etiquetas de ‘nazi’ y ‘chef de élite’
Mientras tanto, el comando de Kast ha aplicado un giro diferente: suavizar el perfil del candidato. En su tira dejó de lado el tono duro de la seguridad -aunque en la campaña continúa con la cuenta atrás para los migrantes irregulares- y apareció un Kast «simple»: fotos familiares, cuentos de infancia, pollo con arroz y una narrativa que lo presenta como un ciudadano común.
El objetivo es claro: apartarlo de la caricatura de «cuico» y, de este modo, abordar el apodo de «nazi» que circula en Internet. en eso mancha Se cuentan los orígenes de sus padres alemanes, su vida en Buin y la historia de la mujer que lo crió, cuya familia judía -dice el candidato- fue asesinada por los nazis. Una respuesta emotiva, directa y calculada.
En el Partido Republicano dicen que la apuesta es mostrar un Kast «más cercano». Pero eso no es todo. En los próximos capítulos saldrá de la zona de seguridad económica y entrará en salud, vivienda y derechos sociales.
Pero la medida no convence a todos. Leporati es franco: «Parece actuado». Añade que Kast “no es gente como tú”, por mucho pollo casero que aparezca en la pantalla. La escena en el puesto de verduras de una feria me pareció decididamente exagerada: «Es muy poco espontáneo y no es un buen actor».
Jorge Tarud –exdiputado y ahora vicepresidente de los Demócratas, el partido que enfrentó a Kast el lunes– valora el intento: “Mostró el lado más humano del candidato”. Pero también apunta a Jara: «Su tira me pareció un poco pasada de moda. La gente espera respuestas sobre la delincuencia, los hospitales sin suministros y el desempleo».
Los controles están entrando en el apartado donde todo está afinado. En Jara el plan es expandirse hacia los lados: sumar propuestas, abrir un menú programático e insistir en la pregunta incómoda para Kast: ¿cómo piensa hacer lo que promete? En Kast la apuesta es emotiva: humanizar, suavizar, conectar con el votante transversal, aún a riesgo de que el resultado parezca fijo.
CNTV revela: Striscia 2025 enciende las pantallas, pero no mueve la votación
El Consejo Nacional de Televisión (CNTV) salió a la cancha con una radiografía de la racha electoral de la primera vuelta y el panorama es claro: todos lo vieron, pero casi nadie cambió su voto. Un dato que encaja perfectamente para entender por qué, en esta recta final, Kast y Jara se han adaptado marketing político sin apostar por los milagros televisivos.
Segundo el estudioEl 81% de los entrevistados ha visto la Franja, un paso de gigante respecto al proceso constitucional de 2023. Pero masividad no significa impacto: sólo el 22% dice haber cambiado de preferencia. El resto lo vio entre otros programas -el 70% lo consumió de manera incidental- y sobre todo en la TV abierta, que mantiene una preferencia del 83%. Pese a ello, las redes son fuertes entre los más jóvenes: entre 18 y 29 años, el uso digital ha alcanzado el 41%.
La tira funcionó más como una guía informativa que como un agitador electoral. El 72% cree que sirve para distinguir candidatos y el 63% dice haber conocido propuestas gracias a él. Pero el talón de Aquiles aparece ahí mismo: sólo la mitad encontró clara la información. Y aunque hablar de la tira en familia es lo más habitual, hablar de ello en las redes sociales sigue siendo un terreno resbaladizo.
El CNTV también midió la recepción de los candidatos: Jeannette Jara realizó las evaluaciones, seguida de Kast. Kaiser, Matthei y Parisi se encontraron en un bloque intermedio sin grandes diferencias, mientras que los demás se hundieron en los márgenes.
En cuanto a la sintoníala franja primero una media de 25 puntos, con una cima de 36 el 19 de octubre y un flujo diario que se acercó a los 2,2 millones de personas. Naturalmente la audiencia es cada vez más mayor: el 63% de los espectadores tiene más de 50 años y la programación primero Está dominado por personas mayores de 70 años. Las mujeres siguen siendo mayoría en ambos bloques.
El informe también expone un problema que los mandos ya saben de memoria: la desinformación. El 55% dice haber encontrado noticias falsas en el período, especialmente en TikTok (47%), Facebook (44%) e Instagram (39%). Pero ojo: incluso la televisión abierta -sí, la que concentra a la audiencia mayor- muestra un preocupante 33% de percepción de contenidos engañosos.
En perspectiva histórica, la tendencia es clara: la franja está perdiendo peso. Los dos con menos evaluación en una década son precisamente los de este año: las elecciones presidenciales-parlamentarias de 2025 y el plebiscito de 2023, ambos por debajo de los 25 puntos.
El balance final del CNTV deja un panorama claro del momento: la franja ya no mueve votos, sino que organiza el mapa. Se presenta como un input más informativo que persuasivo, con un consumo ultra-envejecido, un público joven migrando hacia las redes… y una campaña que, al menos en esta segunda vuelta, parece mirar más a las emociones, los bolsillos y los giros narrativos que a lo que aparece en pantalla a las 20.50 horas.
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